Plantas y árboles medicinales

     Cuando en la tradición medicinal de la selva peruana hablamos de las “plantas y árboles maestros” nos referimos a que es posible obtener la curación, la sabiduría y el conocimiento de la medicina directamente de los vegetales, en una íntima relación de comunicación que se da en el proceso de la dieta, especialmente durante los sueños. Los curanderos tradicionales de la selva no han estudiado de libros, ni han obtenido su conocimiento sólo por tradición oral, es decir, de las enseñanzas de otro curandero. Es el curandero quien directamente de sus dietas de vegetales aprende de los espíritus de los árboles y las plantas su medicina y su sabiduría, guiado por curanderos mayores y más experimentados. Dicho de otro modo, al consumir un vegetal no sólo recibimos sus elementos bio-químicos, sino también tomamos contacto con su campo de vibraciones, o campo armónico, y lo percibido como imágenes, mensajes, melodías, cantos o icaros.

   Los icaros, han sido tradicionalmente los cantos que cada planta “enseña” al chamán mientras éste le dieta. Con este mismo canto, el chamán ayuda al dietante a su cargo, a entrar en

contacto con la espiritualidad de la planta que está recibiendo, y con los icaros también guía a quienes están bajo su protección en una ceremonia de ayahuasca.

     El dietante al tomar contacto con una planta, toma contacto con la memoria celular de ésta, a la vez que la planta entra en contacto con la memoria celular del dietante. Y en ese proceso, no sólo se cura el funcionamiento del cuerpo, sino que se adquieren conocimientos profundos de la naturaleza. Esto no es privativo de los curanderos sino que también está a disposición de cualquier dietante, aprendiz o paciente en búsqueda de curación, por ello “Ojo de Luna” como otros centros de medicina de la selva, reciben el nombre de centros concentración, pues están concebidos para otorgar las condiciones de aislamiento, tranquilidad, contacto con la naturaleza y concentración necesarios para vivir estos procesos de aprendizaje, curación y crecimiento interior.

      Por todo esto, “Ojo de Luna” no sólo se abre para recibir a pacientes que buscan curar distintas dolencias físicas o espirituales, sino también para personas que quieran aprender de la medicina natural, del chamanismo y para investigadores de distintas disciplinas como la filosofía, la religión, la botánica, la física, la medicina universitaria, la psicología, el arte, la música, etc.